El gas natural licuado (GNL) es gas (metano) que ha sido procesado y enfriado, lo que reduce su volumen 600 veces, para ser transportado en forma líquida por medio de buques llamados metaneros.
Por lo general, el transporte se realiza desde países que cuentan con importantes reservas de excedentes a países que carecen de yacimientos o bien que precisan fuentes de energía adicionales para cubrir su demanda interna.
Los derrames de GNL se disipan en el aire y no contaminan el suelo ni el agua. Como combustible vehicular, reduce las emisiones de óxido de nitrógeno (NOx ) en un 70%, y las emisiones de CO2 se reducen en un 40 por ciento. Los procesos de producción y transporte, así como la planta de proceso, están diseñados para evitar fugas y prevenir incendios; es el caso de los sistemas de transferencia de GNL de y hacia los barcos, envío o revaporización (o regasificación) de GNL.
En Argentina hay dos puntos de regasificación de GNL. Uno en el puerto de Bahía Blanca, donde un buque procesa, en promedio, 10.000.000 de metros cúbicos diarios que son inyectados en el sistema de la transportadora TGS. El otro buque regasificador, entró en operación en julio de 2011, en el Puerto de Escobar, de la localidad homónima, provincia de Buenos Aires, e incrementaría en 14 por ciento la oferta total de gas del país, desde el sistema de la transportadora TGN.
En septiembre de este año, YPF y ENARSA presentaron el proyecto para construir la primera planta fija regasificadora, en General Cerri, en las inmediaciones de Bahìa Blanca, Provincia de Buenos Aires. |